En este Blog se publicarán una serie de poemas del autor y de sus colaboradores. Agradecemos de ante mano su visita.
domingo, 27 de febrero de 2011
jueves, 20 de enero de 2011
CANTOS ROMÁNTICOS SOBRE LA HORA
Balbuceando cánticos románticos sobre la hora
mientras observo el lienzo tenue de tus ojos…mirada tuya y mía.
Rosas de papel caen dormidas bajo el insomnio místico de un ángel,
vigilante fiel de aquel conjuro sollozante de mi alma…nuestra alma.
Horas de noche pálida…se resucitan al compas de tu respiro
y los pájaros nocturnos elevan su alabanza al Dios de nuestro amor,
no hagamos en vano un poema…puede inquietarse la pluma y
el papel envejecerse al ritmo de nuestros sueños.
No hurguemos miradas imposibles de extraviar…dejémoslas seguir
y hagamos de aquel momento un paraíso eterno,
pues aquel vergel suele ser nuestro lugar…lugar de miradas tímidas.
No neguemos este amor naciente…tomémosle de la mano
y caminemos juntos…muy juntos.
WESLEY
12:20 AM
06/01/11
Una Tarde De Invierno en Mi Ventana
Cada tarde intento buscar en tu cándida mirada, el fragmento indivisible de aquel universo de vida. Mistura de ternura y amor, como los versos del alma en los labios de un poeta. Tal vez estés ahí, muy cerca, de aquella imaginación soñolienta que noche a noche, intensamente dibuja tu figura en el firmamento, con cada estrella que nombro para ti. O no, quizás te encuentres en la memoria de aquel poema que tus labios cada instante susurran con gran pasión.
Aquella tarde, precisamente a las 6:30, solo un minúsculo lapso de tiempo nos separaba de la gélida noche, cuando de repente se vio en el sombrío cielo, los rayos de sol que desprendían tus ojos, pintados de matizados colores. Y al caminar hacia la ventana una brisa tenue y cálida, rosó mi rostro, fue ahí que descubrí, que estabas cerca, muy cerca de estos versos que hoy te escribo.
Desde ese entonces, sólo trato de correr a mi ventana, siempre a la misma hora, esperando esa luz que desprenden tus ojos y ese céfiro que me llena de vida. Pero, en esta noche de quietud emocional, acompañado de un papel y de una pluma, te escribo esta pequeña epístola, para que tus labios se encarguen de darme vida a través de ella.
Aquel momento en que termine este escrito, tal vez ya no sea hoy, o sí, pero no olvides que empecé ayer, exactamente, cuando tú me despertaste de aquel sosiego profundo, que me envolvía en una ilusión, que paulatinamente se fue haciendo un sueño, quien sabe más adelante pueda hacerse realidad. Pero, ten en cuenta que habrá dos tiempos, uno, el que viví al inicio de este escrito y el otro, que quiero vivirlo cuando lo termine, tal vez ese sea la realidad que espero.
Pero no olvides esto mujer, CADA TARDE ESTARÉ EN MI VENTANA, esperando tu llegada, en esos rayos y en la brisa que rosa mi rostro. Tal vez así, pueda ser feliz…aunque sólo te sienta en lo intangible.
WESLEY
03/11/10
01:43 AM
A VECES
A veces siento que me haces falta
para abrigar este invierno con tus besos
y cubrir con tu ternura mi piel desgastada
por la áspera ausencia de tu aroma.
A veces siento que te encuentro escondida
bajo las hojas secas que deja el otoño,
o en las verdes praderas que la primavera flórese,
o quizás te encuentre detrás de un silencio alborotado
por la ansiedad de tenerte.
A veces siento que sólo puedo verte
en la imaginación,
en los rincones vacios de mi mente,
en la primera luz del día, y a veces
en el correr de los ríos que se van y no vuelven.
A veces siento que te quiero:
como el rocío que acaricia los pétalos de rosa
por las mañana,
como los párpados que caen dormidos
sobre tu pecho,
como el agua insípida que en tus labios
encuentra dulzura.
Y a veces siento que me quieres
como nunca nadie me ha querido: con amor puro.
para abrigar este invierno con tus besos
y cubrir con tu ternura mi piel desgastada
por la áspera ausencia de tu aroma.
A veces siento que te encuentro escondida
bajo las hojas secas que deja el otoño,
o en las verdes praderas que la primavera flórese,
o quizás te encuentre detrás de un silencio alborotado
por la ansiedad de tenerte.
A veces siento que sólo puedo verte
en la imaginación,
en los rincones vacios de mi mente,
en la primera luz del día, y a veces
en el correr de los ríos que se van y no vuelven.
A veces siento que te quiero:
como el rocío que acaricia los pétalos de rosa
por las mañana,
como los párpados que caen dormidos
sobre tu pecho,
como el agua insípida que en tus labios
encuentra dulzura.
Y a veces siento que me quieres
como nunca nadie me ha querido: con amor puro.
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